Pico Baciás y Pico Brazato. Intento al Vignemale desde Baños de Panticosa

Inusual recorrido circular con intento fallido al Vignemale, conectando valles y descubriendo distantes ibones

Prólogo

23 de julio 2023

Transito el sendero que sube desde el Embalse de Bachimaña al Puerto de Marcadau, de camino a la Gran Facha. Gano desnivel rápidamente mientras amanece. Las primeras luces iluminan las cumbres más elevadas. En dirección E, asoma un majestuoso macizo. Color dorado debido a las luces que aparecen desde el lado francés. Es el Vignemale. Un aspecto inusual. Me pregunto si es una señal. Debido a su largo acceso, a veces pasa desapercibido. Hasta ahora. 


5 de agosto 2023

Amanece un nuevo día desde Sabiñánigo. Hoy es un día de montaña algo atípico: no se madruga. El objetivo de hoy es el acercamiento hasta la base del macizo del Vignemale, más concretamente llegar al Refugio de Cerbillonar. La siguiente jornada se intentará la ascensión al Pic Long (Vignemale) (3299m) por el corredor de la Moskowa.

Para no llegar demasiado temprano al refugio, aparcamos en la embotelladora abandonada de los Baños de Panticosa a las 10:30. No queremos llegar hasta los baños porque a esta hora será difícil aparcar. El día es radiante, no hay nubes. El pronóstico para los dos días es bueno. En la mochila hay más peso que el habitual: el saco de dormir, 5l de agua, jersey y cortavientos, crema solar, algo de comida y casco. La ruta más sencilla para llegar al Refugio de Cerbillonar es desde Bujaruelo, caminando unos 7km por la GR11. La ruta que he escogido es algo más completa para hoy.

Comenzamos la marcha, a ritmo cómodo que va marcando mi madre. Senda muy cómoda que gana desnivel sin grandes pendientes. GR11. Recurre a numerosos zig-zags. Dirección a los Ibones de Brazato. Hay una suave brisa y no hace un calor sofocante. Las vistas son inmejorables. Al otro lado del valle, unas montañas familiares nos observan: Los Infiernos, El Garmo Negro y el picudo Argualas. Más lejos, desde Peña Telera hasta Collarada. Poco a poco, la vegetación va desapareciendo para dar paso a numerosas pedreras y roca firme. Los pinos, los arándanos y las frambuesas dan paso al granito. El camino sigue siendo cómodo. Llegamos a la presa del Embalse de Brazato (2396m) (1h35). Hay bastantes senderistas y un atrevido se baña en las gélidas aguas de este ibón. Hace un par de años también visité este lago. Era más temprano y con el reflejo de la luz me pareció más enigmático. Ya se ve, enfrente, el Pico Baciás (2754m), que lo ascenderemos de camino al refugio.

Rodeamos el embalse por el N y pronto el camino encara una de las primeras rampas inclinadas, en dirección a los ibones superiores de Brazato y al Puerto Viejo. Pocos minutos más tarde, entre las rocas aparecen cuatro ibones más. El valle de Panticosa tiene infinidad de lagos. Mi padre, en su juventud, visitó todos y creó un catálogo. En sus propias palabras, este valle es un batolito granítico, cuya impermeabilidad del sustrato favorece el asentamiento de ibones. Gratos remansos de agua.

Tras avanzar un incómodo medio kilómetro a media ladera de la cara NO de la Punta del Puerto, alcanzamos el collado de paso hacia el Valle de Bujaruelo, el Puerto Viejo de Brazato (2566m) (2h10). Ya se aprecia el Vignemale. Grandioso. Poco dura esa magnífica sensación. Hay demasiada gente para mi gusto. Un grupo numeroso de jóvenes ingleses haciendo la GR, y varios grupos más pequeños de excursionistas. Numerosos gritos rompen la armonía del ambiente. Abandonamos el camino y a través de pedreras nos dirigimos al Pico Baciás, no muy lejano al collado. En la cresta final se ve una hilera interminable de montañeros. El ascenso desde el puerto hasta la cumbre es muy simple aunque no hay que infravalorar la dureza del terreno. Apenas son 200m de desnivel, la mitad hasta el collado O y luego una cómoda loma. Avanzamos lentamente y coronamos la cumbre (2754m) (2h50). No podemos parar en las rocas cimeras de tanta gente que hay, y descendemos cinco metros para poder sentarnos en unas piedras.

Las vistas son magníficas en 360º. Ibones de Espelunz, Valle de Bujaruelo y el Refugio de Cerbillonar y Vignemale, con sus marmoleras al E; al SE aparecen los Gabietos, Mondarruego, Taillon e incluso el Gran Astazu. Pico Brazato, Tendeñera y Sabocos al S, y todo el valle de Panticosa al O y NO. Al N, los ariscos Batanes y sus ibones. Estoy seguro que si no existieran las fotos en la cumbre, las redes sociales y los likes, en esta cima estaríamos menos de la mitad de los montañeros. La gente busca más la foto que el disfrute. Todos han subido y bajado por los hitos, nadie se ha salido ni un metro de la ruta popular. Dispuestos a cambiar esto, mi madre desciende por la loma E, bajando hacia los Ibones de Espelunz, buscando los mejores pasos para seguir su descenso hacia el Refugio de Cerbillonar. Yo decido ampliar la ruta y desciendo por la arista S, en dirección al Pico Brazato. A partir de este punto sólo me cruzaré con una pareja en lo que queda de ruta.

La bajada de la arista S es sencilla, y se soluciona apoyando un par de veces la mano. No hay camino, aunque no hay pérdida, pues en todo momento hay contacto visual con la siguiente cumbre. Con la intención de no perder demasiada altitud, me mantengo siempre cerca de la cresta, que en ocasiones es algo aérea. Si no se está cómodo con esta situación, la solución consiste en bajar casi hasta el Embalse de Brazato para volver a subir por la pedregosa cara NO del pico homónimo. Creo que hay senda e hitos. Alcanzo el collado de Baja Baciás (2574m) (3h30) tras algunos pasos sencillos (II). Continúo por la cresta con trepadas similares y finalmente encaro los últimos 100m. La cresta se complica y decido ascender por la cara E (llegando por la cresta a la izquierda). Hay un corredor herboso muy empinado que me ha llamado la atención. Encaro esta variante y, con algo de cuidado de no resbalar, llego al lomo E a un minuto de la cumbre. Este corredor, más allá de la fuerte pendiente, es sencillo. No lo recomiendo en caso de nieve o hielo, ya que la pendiente se inclina hacia una caída al vacío de varias decenas de metros. Un resbalón es fatal. Ya algo cansado, corono el Pico Brazato (2729m) (3h50m). Una piedra en la cumbre indica el nombre y la altitud de esta divertida montaña. Al O se aprecia, a pocos metros, la Peña del Brazato, de similar altitud y con apariencia retadora. Salvajes bloques de piedra dificultan su cumbre, aunque creo que tampoco sería complicada. Las vistas, majestuosas, son similares a las del Pico Baciás.

Ahora debo alcanzar el Refugio de Cerbillonar y decido descender por un valle herboso que veo hacia el S de la cumbre. Es el del barranco de Espelunz, entre esta cumbre y el Pico Baldairán (2696m).  Hay un lago casi colmatado. Inicio la bajada por una canal de roca muy suelta, buscando el paso entre paredes casi verticales. Con cuidado de no caer o deslizar, alcanzo el lago colmatado. Me entristece leer las palabras de mi padre en su recopilatorio de ibones. Nombra este lago como Ibón del Cuello de Piniecho. Se refiere a sus atractivas aguas azuladas. Ahora no está en su mejor momento, con un color que difiere bastante al azul. Desciendo por el valle herboso por la derecha del barranco, y veo numerosas marmotas y un sarrio cojo. Estoy algo cansado pero no estoy demasiado preocupado: el peso de la mochila hoy es exigente. El barranco se junta con otro cauce que viene del Pico Ferreras, y ambos barrancos se unen en un área plana con un pasto dorado. Color intenso. Ya estamos en Agosto. Me siento unos minutos para contemplar este valle interior al río Ara. Presenta una belleza inusual. Colores intensos, silencio absoluto, la brisa del viento me golpea la cara. También se observa el Vignemale y todo el corredor Moskowa. Un lugar mágico. Y sin gente. Espero que así se mantenga. Sigo descendiendo y aparecen las primeras vacas, de color gris. Hay algún cadáver de ganado bien relamido por las aves carroñeras. Me junto con mi madre y recorremos los últimos metros hasta el refugio. Cruzamos el incipiente río Ara, nos acercamos a un ternero, ya etiquetado. Otras reses chupan bloques de sal. Alcanzamos el refugio (1800m) (6h00). Está en buen estado, para ser un refugio libre. Tiene dos compartimentos idénticos. Nos relajamos, comemos algo. Esperamos a que pasen las horas para ir a descansar. Regresamos al río Ara a refrescarnos. Meto las piernas. El agua está fría pero el contraste térmico es agradable. 

Observo la verticalidad de la ruta de mañana. 1500m de desnivel directo hasta la cumbre. Será duro pero divertido. Esta ruta fue la primera documentada por la que se ascendió al Vignemale, ruta completada por Anne Lister en 1838, que buscaba evitar el glaciar.

Van llegando grupos de montaña que pernoctarán en el refugio o en sus alrededores. La mayoría realizan la vuelta al Vignemale. La noche se prevé fría.

6 de agosto 2023

No he dormido absolutamente nada. Al final no he pasado frío, pero el duro suelo del refugio y el incesable sonido del viento no me ha permitido descansar. A las 6 el viento ha disminuido. Me duele la cabeza y las piernas. Me siento cansado. Creo que es razonable no intentar la cumbre, y cambiar los planes. No estoy para grandes esfuerzos. Sigo en el saco hasta las 8. Logro dormir algunos minutos. Hacen mejorar mi ánimo. Regresaré a Panticosa con mi madre. El Vignemale esperará.

A las 8h40 salimos por la GR11 en dirección N, remontando el río Ara durante un par de kilómetros. Sigue habiendo rachas de viento, pero la temperatura es agradable. La luz de la mañana hace ver el valle de Bujaruelo de una manera diferente a la de ayer.  No regresaremos por el valle de Brazato. Esta vez recorreremos el valle de Bramatuero, un recorrido algo más largo y bastante más exigente. Cuando alcanzamos la cota 2100m por el fondo del valle (0h45), nos salimos de la senda y comenzamos a ascender en busca de un ibón. En IGN lo nombran como Ibón Bajo de los Batanes. Sin embargo, me vuelvo a referir a los escritos de mi padre que afirma: “hay confusión en los distintos mapas sobre la toponimia de este ibón. En algunos aparece como ibón inferior de los Batanes, a pesar de no encontrarse en la cuenca del barranco del mismo nombre, donde sí están los lagos que visitaremos luego. En otros mapas se señalan como ibones de los Buitres. Tomaremos esta denominación, porque sobre sus aguas se refleja un espolón granítico que desciende del oeste, conocido como cresta de los Buitres”. 

El ascenso hasta el Ibón Inferior de los Buitres me parece precioso. Una caudalosa cascada desciende hacia el río Ara, mientras una arisca Cresta de los Buitres y la Luna nos indican el camino. Alcanzamos el primer lago (2271m) (1h20m). Es un paraje reservado en el valle, algo resguardado. El agua es azul turquesa y las luces de primera hora le sientan perfecto. El nivel del agua es máximo. Este ibón cuenta con una salud excelente. Lo rodeamos por el N, buscando el Ibón Superior. Cuando cogemos altura parece aún más atractivo. El Vignemale al fondo lo decora majestuosamente. Otro paraje digno de visitar. Pero esta vez, alejado de caminos balizados. No hay nadie, obviamente. Un barranco de alta montaña, con cascadas y saltos de agua une ambos ibones. En sus márgenes, musgos y numerosas plantas carnívoras han encontrado su hábitat. Unos metros más lejos solo hay roca. El agua es vida. Trepamos ligeramente para alcanzar el Ibón Superior de los Buitres (2379m) (1h40). Este presenta una forma un tanto particular, que nos hace rodear durante un rato el lago, por su orilla. La cresta de los Buitres que nombraba mi padre pone el toque de alta montaña al escenario. Ya se aprecia el solitario y olvidado Collado de Letrero. Punto más elevado de la ruta de regreso de hoy. Quedan 300m de fuerte pendiente a través de pedreras interminables. Piedra suelta. Terreno duro, lento. La cara S del Pico de las Neveras presenta paredes bastante verticales.

Hay que transitar por una fuerte pendiente de roca suelta antes de llegar al collado. A la derecha, metiéndose ligeramente en la pared de cara S del Pico de las Neveras, hay roca firme. Mi madre me anima a tomar esta ruta para evitar la incomodidad de la canal. Tras un primer paso de trepada (II), ella decide tomar la canal y no trepar. Yo sigo improvisando. Quiero ir rápidamente hacia la izquierda sin subir demasiado, para regresar a la pedrera ya por encima de la canal. La pared no me deja, solo me permite continuar hacia arriba. Con pasos continuos de II muy expuestos, avanzo hacia la cresta. Sé que si llego, la otra vertiente es más amable. Cuando me quedan escasos metros (2750m), la dificultad aumenta a II+, III… La roca es de buena calidad pero la caída es terrible. Ya veo muy cerca la arista. Hay un sarrio que me mira y silva, desafiante. Tira alguna piedra. Pienso que esta vez ha ganado, tengo que bajar con cuidado. Me pongo el casco y comienzo a retroceder, destrepando lentamente. Intento volver a encontrar algún paso hacia la izquierda pero tengo que abortar otra vez. Finalmente, encuentro una chimenea bastante vertical, pero con roca algo rota que me permite bajar por ahí. Tras un paso final algo complejo, en el que me tengo que quitar la mochila y tirarla hacia abajo, llego a la pedrera a escasos metros del collado. Me meto en cada lío… Ahora, ya más tranquilo llego al collado de Letrero (2642m) (3h20) donde me espera mi madre y una pareja de senderistas. Dejamos atrás el valle de Bujaruelo para continuar rodeando los Ibones de Bramatuero. El paisaje del nuevo valle es sobrecogedor y conocido. La Gran Facha, y al fondo el Balaitous, Pico Piedrafita, Infiernos… Recuerdo la ruta de hace dos semanas. Un suave descenso entre rocas e hitos nos conduce al Embalse de Bramatuero Alto (2515m) (3h40). El nivel del agua es muy bajo, y comemos algo en una piedra a la orilla. Rodear el embalse se hace eterno y decido improvisar. 

Sin llegar a la presa, seguimos en dirección O, conectando varios lagos menores o charcas, en suave ascenso. Ahí vemos la primera forma de vida en estas gélidas aguas. Hay varias ranas. Dejamos a la izquierda la imponente pared N del Pico Serrato y descendemos la morrena del antiguo glaciar por una canal de piedra. Resulta ser más cómoda de lo que parece. Conectamos con el arroyo que proviene de las charcas de Lumiacha y nos dirigimos al camino bien definido en el Ibón de Bramatuero Bajo (2316m) (5h00). Una serie de charcas paralelas a este lago se están colmatando y aparecen bonitas flores. Pasamos por debajo del dique de este ibón, y descendemos rápidamente hasta el Embalse de Bachimaña, que rodeamos por el N. Otros arroyos caen desde los Ibones de Pecico. Agua por todas partes. Conectamos finalmente con la GR11, una multitud proviene de los Ibones Azules.

Ya en camino bien conocido, seguimos rodeando el embalse por el O y descendemos la fuerte pendiente de la Cuesta del Fraile. Estamos algo cansados y que haya mucha gente en el camino no ayuda. Las cascadas que caen de Bachimaña son impresionantes, y hay dos escaladores en esa pared. El descenso hasta Baños de Panticosa transcurre sin sobresaltos. Algunas personas se bañan en las pozas que crea el río Caldarés. Una familia un tanto exigente nos ordena qué tenemos que hacer en un paso algo estrecho. Creo que el padre piensa que el monte es suyo. Su conocimiento es escaso y su ego bastante más elevado. Al final les adelantamos algo molestos.

Llegamos a la Casa de Piedra (1640m) (7h50), donde nos hidratamos y andamos lentamente hasta el coche. El Balneario está lleno de gente, pero nos sorprende que la mayoría de restaurantes están cerrados. De camino vemos a un coche averiado. Espera pacientemente a la grúa aunque se queja de la poca ayuda recibida por los allí presentes.

Esta ruta de dos jornadas ha sido algo extraña. No me he encontrado al 100%. No descansar por la noche ha sido criminal. Hoy he ido bastante justo porque el regreso por el collado de Letrero ha sido exigente por el terreno incómodo. El Vignemale deberá esperar. La luz dorada que iluminaba sus paredes hace dos semanas ha desaparecido hoy. Sin embargo, ese amanecer me ha hecho descubrir nuevos ibones y parajes poco concurridos y ha sido una experiencia bonita. Recordaré durante mucho tiempo el pasto dorado del valle interior de Espelunz. El Pirineo siempre sorprende, y los mejores enclaves, por suerte, aún pasan desapercibidos.


Ver datos sobre las cumbres y la ruta. Descarga el track GPS.
  • Nombre: Pico Baciás
  • Altitud: 2754m
  • Cordillera: Los Pirineos
  • Región: Valle de Panticosa (Huesca)
  • Prominencia: 188m
  • Nombre: Pico Brazato
  • Altitud: 2729m
  • Cordillera: Los Pirineos
  • Región: Valle de Panticosa (Huesca)
  • Prominencia: 155m
  • Desnivel ascendido: 1378m
  • Desnivel descendido: 1207m
  • Distancia recorrida: 15.72km
  • Tiempo total: 6h00
  • Elevación máxima: 2754m (Cumbre del Pico Baciás)
  • Trayecto: Hierba y roca
  • Material extra: No
  • Localización: Valle de Panticosa y Valle de Bujaruelo
  • Advertencias: Desde la cumbre del Pico Baciás deja de haber camino. No es un terreno técnico aunque sí hay trepadas (II) cerca de la cresta entre ambas cumbres. El corredor que tomé para coronar el Pico Brazato es peligroso en condiciones invernales
  • Desnivel ascendido: 1323m
  • Desnivel descendido: 1469m
  • Distancia recorrida: 18.71km
  • Tiempo total: 8h02
  • Elevación máxima: 2742m (Trepada intentando salir a cresta del Pico Neveras)
  • Trayecto: Hierba y roca
  • Material extra: No
  • Localización: Valle de Panticosa y Valle de Bujaruelo
  • Advertencias: Terreno duro y exigente. Desaconsejo tratar de evitar la pedrera trepando por la cara S del Pico Neveras, es más compleja de lo que parece. Aunque sea incómodo, seguir hasta el collado por la piedra suelta.

Aquí puedes ver la ruta de una manera interactiva, y descargar el track más abajo si te parece interesante.

Details
Ascenso a Pico Baciás y Pico Brazato. Ruta circular Baños de Panticosa-Valle de Bujaruelo